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Sergio Enrique Ortiz Andino es el nombre que mis padres me dieron; Americano de nacimiento, con el placer de haber nacido y ser criado en Jacanas Sur en Yabucoa, Puerto Rico. Mi esposa, Lucia me ha bendecido con 30 años de matrimonio, tenemos tres hijos y nueve nietos.

Actualmente estoy ayudando a la comunidad con el oficio de Agente de Bienes Raises, previamente Banquero Hipotecario. En el transcurso de la pandemia tuve el placer de asistir a la comunidad proveyéndole comidas a las personas de los condados de Osceola y Polk bajo el Programa Farmer to Families.

Viviendo en Yabucoa, Puerto Rico en el año 1964, después de la muerte de mi padre, mi madre me llevo con mis hermanos a Chicago, IL a los 13 años de edad. En el 1991 me traslade a Kissimmee, FL. Me gradué con un bachillerato en Gerencia y    Mercadeo del Colegio Orlando College. En New Destiny Christian Center, tuve el placer de ser un ministro en entrenamiento y ser parte del coro. Servi a nivel de voluntario en cualquier actividad que se me hizo posible. Adquirí el título de ministro en el 2016 y actualmente me congrego en Greeneway Church en el Sur de Orlando.

Yo creo firmemente que el núcleo familiar consiste entre un hombre y una mujer. Yo soy un defensor de la vida y un creyente de que Dios es el creador de todo lo que existe. En referencia a nuestros veteranos, considero que es nuestro deber ayudarlos en todas sus necesidades, ya que ellos se han sacrificado tanto por nosotros.

Tenemos el potencial de lograr todos nuestros sueños manteniendo una fe sólida y luchando para alcanzarlos. Es imperativo que nos unamos en el congreso como un solo equipo para establecer leyes que favorezcan a nuestros ciudadanos manteniendo los impuestos bajos, lo cual contribuye al crecimiento económico.

Concerniente al sistema educativo, estoy de acuerdo con la mayoría del pueblo que deber ser controlado a nivel estatal y no desde Washington DC. para poder observar mejor los resultados.  Además, estoy de acuerdo que haya opciones escolares y escuelas politécnicas.

Trabajando todos juntos con una sola meta, podemos lograr el credo inculcado muy adentro en el corazón de los hombres. El deseo de triunfar, exceder y crear un futuro más brillante para la próxima generación, aún vive y resuena en cada ser humano; donde la libre expresión, la independencia de restricciones gubernamentales y los derechos que asegura la Constitución no es un sueño, sino una realidad. A esto, con la Gracia de Dios, hago juramento de cumplir todo lo asequible a mis manos.